La Tarterie, tartas artesanales con encanto

La Tarterie, una pastelería con encanto

Aunque La Tarterie es un negocio local de elaboración y venta de tartas artesanas, en realidad es un sueño cumplido de su propietaria, Irene Martos Pérez, una licenciada en Ciencias Ambientales que nunca se sintió cómoda en los trabajos para los que la contrataban y que comenzó a ver en la repostería esa válvula de escape a la rutina que le hacía realmente feliz.

Sentada en uno de los taburetes de su pastelería, Irene asegura que “nuestra filosofía es hacer tartas 100% caseras y con productos naturales y de alta calidad”, todo un reto para los días que corren, en los que los productos ultraprocesados ganan la batalla en las estanterías de los supermercados.

El obrador y local de venta a público, reconvertido en una recoleta cafetería, está situado en el corazón de Córdoba, en la calle Rodríguez Marín, frente al ayuntamiento de la capital, entre la plaza de Las Tendillas y la de La Corredera. Hasta allí llegan a diario numerosos clientes extranjeros. Turistas que no dudan en hacer un alto en el camino antes de seguir para tomar algo dulce con un café. Sin embargo, los cordobeses también saben apreciar las bondades de la pastelería artesana. Hasta el local “vienen personas de todas las edades y de todos los niveles sociales. Eso me encanta. A todo el mundo le gustan mis tartas”, indica Irene, feliz por la buena marcha de su negocio.

Para la propietaria de esta pastelería artesana, “cocinar es un hobby, pero la repostería era para mí un asunto pendiente y cuando empecé a probar hubo muchas creaciones que me salían bastante bien”. Y así nació la idea de montar su propio obrador. “Al poco me fui a Madrid para buscar trabajo y mi hermana Penélope, que ya vivía allí y trabajaba en el sector del márketing y la comunicación me propuso que iniciase mi proyecto. En Madrid ya estaba muy de moda el consumo de productos de repostería caseros y naturales. Entre las dos empezamos a idear el proyecto más en firme y, al año y medio más o menos, fue cuando me decidí por fin a abrir La Tarterie”, comenta ilusionada Irene.

En la actualidad La Tarterie la componen cuatro personas: Penélope e Irene y dos ayudantes más que se encuentran repartiendo sus tareas entre el obrador y la atención al público. Irene es la persona que está al frente del negocio y Penélope se encuentra en la retaguardia, ayudando en todo lo que puede y lo que la distancia le permite, colaborando en diseños gráficos, edición de contenidos web, listado de ingredientes y alérgenos. Irene y sus dos ayudantes gestionan la producción de masas, rellenos y el montaje de las tartas, tanto las que son por encargo como las que se preparan para el mostrador del local, listas para que el cliente elija la que más le apetezca.

El cliente puede elegir en La Tarterie entre más de 30 referencias, sabores variadísimos de los que, además, “tenemos sus propias versiones sin gluten, sin lactosa e incluso sin azúcar”, añade Irene para señalar que “no olvidamos a los que sufren alguna intolerancia o alergia”. Además, como novedad Irene y su equipo están estudiando nuevas recetas elaboradas con productos veganos, ya que “nuestros clientes cada vez nos lo demandan más”.

Las tartas más vendidas son aquellas que cuentan con más fama, porque “de sabor están todas buenísimas”, comenta Irene. “Nuestros pasteles más demandados son el de Chocolate y dulce de leche, la tarta Red Velvet, la de Queso y frambuesa, la de Limón y merengue suizo o la Vegana de chocolate, aunque la que se lleva la palma en el top ventas es la tarta de Zanahoria”, dulce nunca falta en la vitrina del local, disponible también por porciones para el cliente que no desea llevarse una tarta completa.

Tan variado y bien presentado está el repertorio de tartas que ofrece esta pastelería cordobesa que es muy habitual que los clientes no sepan elegir, entonces “me preguntan qué pastel es el que yo me llevaría y siempre contesto lo mismo: todas están buenas, depende de lo que te apetezca en cada momento”.

En su extensa carta, La Tarterie cuenta con creaciones tan originales como la tarta de Gin tónic, la de Mojito y la de Baileys y chocolate blanco. Lo mejor de esta pastelería cordobesa es que sus recetas “son únicas. Siempre vamos probando sabores nuevos y, aunque parezca algo raro introducir un cóctel en una tarta, al final aciertamos con una receta exquisita”, dice Irene.

A pesar de que en La Tarterie hay venta directa al cliente que se llega al local, también trabajan por encargo, y más ahora, que esta pastelería cordobesa se ha adherido a la plataforma de venta de tartas personalizadas Wecake. Los clientes “pueden venir a la tienda, llamando simplemente por teléfono o por internet, tanto por Facebook como por correo electrónico. Ahora también contamos con Wecake, una aplicación móvil con la que estamos muy contentos, porque nos está abriendo el mercado a un público que antes no nos conocía y de la que nos llegan varios encargos a la semana”.

Tanto en persona como por internet, el único requisito que pone La Tarterie es que los pedidos se hagan con al menos dos días de antelación, margen que sube un poco más si la tarta tiene alguna característica especial, como “por ejemplo, una decoración inusual o que no lleve gluten o lactosa. Entonces, subimos el margen a 5 días”, expone la propietaria.

Irene asegura que el secreto de sus tartas es, “además de los ingredientes de primerísima calidad, la dedicación y el cariño que le ponemos a cada una de nuestras creaciones. Cuando hacía las tartas en mi casa me servía para relajarme, las hacía con tranquilidad. Y así seguimos. Este tipo de productos tiene que llevar mucho cariño, y más, siendo casero. Soy autodidacta y monté mi propio negocio. Nunca he trabajado en un obrador o en ninguna otra pastelería industrial. Desconozco absolutamente sus procesos de elaboración, así que certifico que aquí, en La Tarterie, vamos haciendo paso a paso todo, poniéndole cariño a todo el proceso hasta que la tarta está completamente terminada y lista para llevar”.

La Tarterie lleva abierta cuatro años en el centro de Córdoba y, aunque para un futuro muy cercano, Irene no contempla cambios importantes más allá de incorporar nuevas recetas para llegar a más público, de cara a medio plazo sí desea crecer. “Se me ocurren varias ideas pero no tengo ninguna bien estructurada aún, así que irán surgiendo y las iremos ejecutando con ilusión”, concluye la pastelera.